Los archivos olvidados – Crónica del 06-11-12

Si ayer hubiésemos quedado para jugar a rugby, el equipo blanco habría ganado de largo, pero aunque no lo pareciese en muchos momentos, esto pretendía ser un partido de fútbol y la ventaja numérica del equipo naranja terminó siendo determinante una vez más.

Empezaba el partido con goles naranjas de Toni (“Rikicabrónpásameelbalón”) y Javi (“antesmuertoquedejarqueLuisinhomehagauncaño”), la pareja de dibujos animados que realizó jugadas dignas de un crossover entre Oliver y Benji y los tres chiflados.

Y entonces llegó la reacción del equipo blanco, cimentada en la solidez defensiva de “Xé que bó” Ximo, que se multiplicaba cual cucaracha cortando balones a diestro y siniestro.

Los goles de “mosquetero” Sergio y de “Catapulta infernal” Eugenio (este último de un punterazo asesino marca de la casa) pusieron emoción en el marcador.

Pero entonces fue cuando los dioses futbolísticos de las pachangas de los martes demostraron su sentido del humor con tres de las mejores jugadas y frases de la noche:

  • La primera fue el casi-autogol más absurdo jamás conseguido, cuando “Xé que bó” Ximo, de espaldas a su portería, cedió el balón con un espléndido taconazo a su portero, sin percatarse de que el mismo se encontraba justo en el póster opuesto de su portería debatiendo cuestiones filosóficas consigo mismo en un momento de paz espiritual que fue bruscamente interrumpido por los gritos histéricos del resto de compañeros que veían cómo el balón se acercaba lentamente a la línea de gol. Nada que “Ed Warner” Juan no pudiese solucionar con una portentosa estirada para salvar el balón en la misma línea de gol.
  • La segunda tuvo como protagonista a “Catapulta infernal” Eugenio, que tras intentar uno de sus famosos “cañonazos al hueco” y mandar el balón apenas 4 ó 5 metros de distancia de donde se la pedía su compañero de equipo, oyó como alguien recriminaba su acción con un “vaya pelotazo…”, a lo que Eugenio (“mispiernassíquesonuncañónynolospalillosdepiladosdeRonaldo”) respondió con un sonoro “pues no ha sido tan pelotazo…” que provocó la sonrisa general y demostró que este chico todavía puede dar mucho más de sí.
  • Y la tercera empezó con el balón en mis pies, intentando regatear a toda la defensa blanca buscando un pase de gol para Toni (“vejigavacíapartidoconalegría”) el cual, tras llegar hasta la misma línea de gol y sentir la impaciencia anotadora en sus carnes, no pudo evitar el soltar un “Riki, cabrón”, justo un segundo antes de recibir el balón de este vuestro cronista y ver cómo se le escurría el mismo entre las botas, perdiendo la oportunidad de adelantar a su equipo en el marcador.

Menos mal que se resarció marcando el 4 a 2 que le convirtió en el máximo goleador de la noche, mientras el equipo blanco seguía perforando la red (protectora) de detrás de la portería naranja con sus ensayos de rugby.

Y ni siquiera se hizo una falta, pero es que “el capo” Arnaldo tampoco estaba…

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