AVISO: Esta crónica se realiza antes de que se hagan públicos los análisis anti-dopaje de Ximo “ché que bó” y Alberto “zurda de platino y bota de oro”.
Cantan los juglares que en los campos de batalla futbolísticos del mundo entero surgen mitos llamados a convertirse en leyenda un día de gloria en cada generación.
Hoy ha sido uno de esos días…
En un lugar de Torrente, de cuyo nombre no quiero acordarme, había un equipo con camiseta naranja que se las prometía muy felices cuando empezaron adelantándose 2 a 0 con goles de Ricardo “el marcador humano más dicharachero de barrio Sésamo” y del “capo” Arnaldo (hoy menos “capo”, pero sigue siendo el único al que siempre le hacen “la falta” del partido). Y en ese momento de necesidad, el equipo blanco se volvió hacia su campo en busca de un héroe capaz de dar la vuelta a aquella situación. Y basándose en una defensa controlada por “cerrojo-man” Montero y un contraataque mortal, encontraron ese héroe capaz de remontar con sus goles hasta un 2 a 6 a favor del equipo blanco.
Ni cuando este vuestro cronista consiguió encontrar el hueco imposible para marcarle a Juan “portero para todo-peroesqueelpostesehamovidoelmuycabrón” el 3 a 6 cambió el semblante del héroe del partido. Dispuesto a llevar a su equipo hacia la victoria y atravesando una y otra vez la portería donde “pulmón de acero-peroesquecreoquehoylovomitoymequedosinninguno” Nacho se debatía entre la vida y la muerte.
Y así fue como Alberto “marcosietevecesmásgolesquetú” terminó de colocar el marcador en el definitivo 4 a 10 y subió al olimpo de los “héroes de las pachangas de los martes” (desde donde esperamos que le empujen al vacío sin paracaídas antes del martes que viene).



